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Ciudad de todos los domingos
Querría quedarme en esta ciudad: su manera de reír me gusta ciertamente.
Una eternidad cruza hacia los bailes, deja en mi mano un vaso de cerveza, unas músicas duras, y las puertas de la casa, abiertas, con héroes y borrachos palabreando, friendo carne, brindándose la vida alrededor del fuego.
¿Quién hizo más por el país? Escucho esa pregunta desde mi ventana de pasajero y siento lo efímero de las verdades eternas.
Yo querría quedarme en esta ciudad que grita en el tiempo pálido, mientras cruza jugando hacia los bailes.
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